Antes de Leer:

Este es un ensayo basado en varias películas, Kids, Cristina F enfocado al análisis del libro El guardían entre el centeno, que aproposito un tip o aviso el autor: J.D Sallinger, sufria de glosolalia. Por otra parte el libro  está en la biblioteca de la U por si alguien lo busca (Colombia-Bogotá-Universidad Poligran)

Sobre el guardian entre el centeno netamente consulta: ¿Cúal es el teme del libro?

Resumen:

El presente ensayo es un análisis de los factores que intervienen a la hora de decidir sobre nuestro proyecto de vida, como se redescubren las capacidades y las virtudes en el espejo de los lectores o interlocutores. En otras palabras,  como inconscientemente nos vemos permeados a escribir y describir nuestras experiencias sobre un problema como es el sentido de la vida en la juventud a la hora de escoger un rumbo determinado en el área profesional.

Palabras Claves:
Proyecto de vida, leer, escribir, elegir, decidir, sexualidad, perdón, deserción académica.

No tenía miedo de escoger, lo
que en verdad le aterraba era el hecho
de que escoger, significaba abandonar un camino.

Cuando se reescribe aparentemente no hay como dar inicio. Las ideas que antes parecían claras se pierden y se hace un esfuerzo por recordar. Con frio en los pies cómo método para estar despiertos y un silbido que te hace imaginar la  letra de la canción, te da el esfuerzo para hablar no sé, si de una manera científica sobre la decisión y la conciencia de saber que ser; como si fuera tan fácil y necesario. Y es que no es por miedo, cuando digo con inseguridad, que hablar de un tema como el proyecto de vida aparentemente aparece como un tema cliché, vanidoso y muy pretencioso.  En un aparte de la obra de J.D Salinger, Holden en un acto de conciencia si se puede llamar así, dice a su hermana Phoebe: “¿Sabes que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir? […] me imagino a un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan […] yo sería el guardián entre el centeno”. Cuando lo leí sucedió algo que Saramago en  llama: la pausa necesaria; es interrumpir la lectura “y es que el lector al levantar la mirada, se está mirando a sí mismo”; este ensayo está en primera persona sufro también de no saber cómo contar las cosas, “si en primera o segunda persona, o inventando formas que al final no servirán de nada” y es que me da cierta rasquiña de no saber cómo contar cuando escucho a Jaime Jaramillo en su discurso ¿Cómo leer poesía desde el nadaísmo?, que en uno de sus dilemas plantea si el escritor quiere escribir para el lector o solo divulgar asuntos personales y familiares, pero bueno, en esta ocasión yo quiero ser lector también. Volviendo al tema que en realidad nos atañe, me surgieron dos formas de abordarlo la primera, cuando descubrí, que el escoces  Robert Burns había sido una chispa en el fondo de las preguntas por el sentido del hacer, del decidir, del ser. Al leer todo el poema que en dos ocasiones repiten “gin a body meet a body”, y al ver las fotografías por google de los campos de centeno, entiendo como alguien puede pensar realmente en el sentido de la vida; la concepción romántica, es más de Hollywood, acá en Colombia los centenos cambian, talves eso me ayude a pensar que mi proyecto de vida cambia constantemente como seres dinámicos que somos, y que la música puede ser el éxtasis también detonador del ensueño de ser o no ser. Si me preguntaran, por mi sueño, por lo que en verdad me gustaría ser si pudiera elegir; sería ser gaitero en una canoa, ayudando a atravesar el rio a las personas que necesitaran ir al otro lado. Tonto, yo creo que sí. Locura. Si lo pensamos rudamente nuestro problema está en la forma de desear. Como decía Estanislao Zuleta. Deseamos mal. Le tenemos miedo a la dificultad a no saber qué diablos ser en la vida y la cuestión es que muchas veces no nos importa y cuando nos importa genera una amarga sensación de desazón suprema por no saber qué. Espero no contradecirme porque bien es sabido que en muchos escritos lo que dice de la mitad para atrás no coincide con lo que dice de la mitad para adelante. Y es que el problema es grave cuando nos enfrentamos a nosotros mismos, porque podríamos ponernos tantas máscaras a la hora de saber que querer ser, que cuando en verdad nos miremos a un espejo para saber quiénes somos y para donde vamos, nos quitaremos a la fuerza la máscaras autoimpuestas, con tanto dolor que se nos desgarrara la piel también. Yo creo firmemente que no existe un punto clave para saberlo, que no aparece de la noche a la mañana y no es que descubra que el agua moja, solo que hoy entiendo cuando me decían, calma, respira, tranquiliza tu espíritu. Creo que esos son buenos consejos. Hay algo que no puedo controlar a la hora de leer, y es el efecto esponja de formas y palabras, mi discurso comienza a adaptarse a las mismas formas del libro, y ahora que bien recuerdo escribí sobre la digresión, no es que yo quiera hablar de otras cosas y no del tema principal sobre el proyecto de vida, solo que al escribir quiero controlar la forma adecuada de exponer mis ideas, se supone es lo que se debe hacer. A pesar que los jóvenes atravesamos por miles de problemas como la drogadicción, alcoholismo, sexo casual, abusos, etc. Hay una cuota importante en la niñez que nos ayuda a orientar el hacer, nosotros no hacemos las cosas por hacerlas, Gilles de Leuzedecia que no hacemos las cosas por pasión, los hacemos por necesidad, sentimos la necesidad de hacer esto o aquello, eso nos lleva a escoger lo que queremos ser. La capacidad de decidir por sí mismo es un pilar fundamental para tomar el tema de saber que ser, porque, talves puede mi proyecto de vida estar encaminado a no tenerlo y sería válido también. hay gente que creen que no sirven para nada pero es mentira porque al menos sirven para ver lo que no se debe hacer, sirven de mal ejemplo,  creo que muchos pasamos o somos aún malos ejemplos. Pero, ¿Qué es un proyecto de vida? ¿Sirve de algo tenerlo?; el saber que ser en la vida es una constante carga que llevamos a cuestas desde que somos niños. Recuerdo que pasé por ser panadero, astronauta, medico, psicólogo, abogado y ahora como decía mi padre ante mis errores; “no se las de, de artista” creo eso fue lo último que en verdad escogí. Si colocas proyecto de vida en google te salen 54.400 resultados, hay fundaciones, monografías, ejemplos, modelos, yo me quedo con un concepto básico que si mal no recuerdo lo contrasta con el ejemplo del taxi, subirse y no saber a dónde ir, un proyecto de vida consiste en decirle al taxista que me lleve a “x” lugar, porque si no voy a estar dando vueltas y vueltas, sin un rumbo fijo mientras lo sabemos, pero también es igual de válido averiguarlo en el camino. En síntesis, creo que cada uno de nosotros pasa por etapas muy diferentes y variadas para saber que escoger, hay unos que nacen simplemente sabiéndolo, otros lo descubren con los años, a otros como a mí, pienso, tenemos que pasar por una etapa de duelos y perdón para sanar heridas, que probablemente en la niñez nos causaron impresión y nos detienen a seguir avanzando. Todo esto siempre está relacionado con conocerse a sí mismo, con saber y conocer las dificultades, los aciertos, visualizarse en el tiempo, reconocerse como ser individual y toda esa carreta que lamentablemente es tan válida. La importancia que genera este tema, que está ligada con la deserción académica, la frustración, las necesidades insatisfechas y lo  peor el dinero como vinculo importante para generar atracción de escoger un rumbo y un camino en este desvelo de ser y no ser. Finalmente según estudios de muchas de las universidades en Colombia los factores que propician la deserción académica, el abandonar las decisiones son: planificación, currículo, sobrepoblación, apoyo, carencia de información, deficiente planeación y causas individuales. Además la adolescencia concuerda con los primeros semestres de universidad y estamos expuestos a cambios de comportamiento altos, complicado cuando no se tienen valores solidos propios, adoptados desde la niñez. Y por qué digo esto, porque, son múltiples los factores, van desde una motivación hasta lo económico, y pueden atravesar por lo sexual que impide o permite la realización profesional. Peter Greenaway en su película pillowbook nos describe como las obsesiones y los cambios en la psiquis son producto de factores sexuales que vivimos de niños, por eso aunque ya no haga frio en los pies, y las canciones  y silbidos nos cambien constantemente, debemos ser conscientes que la auto observación es fundamental para adoptar posturas, cambios, eso nos produce el deseo de conocernos bien para tomar las decisiones de escoger, que en últimas fueron por amor al abandono.

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[ 1 ]. C.f J.D.Salinger. El guardián entre el centeno. Editorial Alianza. P.221
[ 2 ]. C.f. Saramago. Nuestro libro de cada día. Pag. 14
[ 3 ]. C.f. Cortázar, Julio, Las babas del diablo. Colección de cuentos cortos. Editorial Alfaguara. Número 7. 2010
[ 4 ]. Adelaida Salcedo Escarria. Tesis de grado, universidad militar. Deserción universitaria. Marzo 2008

Acá tambien lo puedes encontrar: Buenas tareas

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